El Montsec

La Casa Batlle, casi dos siglos en pie

La Casa Batlle, construida en 1850, se encuentra situada en el núcleo de Montfalcó, un pequeño pueblo deshabitado situado a las orillas del embalse de Canelles, justo haciendo frontera entre las comunidades de Aragón y Cataluña. La construcción del citado embalse no determinó la despoblación de la zona, pero si reforzó la dureza y el aislamiento de esta, momento en el que “Casa Batlle” pasó a ser de propiedad pública, a través del ICONA. Durante años fue utilizada como alojamiento para los trabajadores de las minas, también durante los trabajos de reforestación de la sierra, etc. En los años noventa Casa Batlle calló en el olvido, hasta que en 2002, el Gobierno de Aragón inició un plan de recuperación del patrimonio inmobiliario rústico en desuso, que incluyó el acondicionamiento y rehabilitación del edificio para su uso público como albergue.

Una vez rehabilitada, la Federación Aragonesa de Montañismo es quien a partir de 2009 se hace cargo de la gestión del albergue, de esta forma, vemos como “Casa Batlle” se ha integrado dentro de la red de Refugios gestionados por la FAM, para uso y disfrute de montañeros, y gente que simplemente quiera relajarse y disfrutar de un lugar único y salvaje.

Sierra del Montsec, "Tesoro del prepirineo"

El Montsec es un lugar único y salvaje; una alineación montañosa perteneciente a las sierras exteriores pre-pirenaicas que, con un trazado transversal, actúa de barrera natural entre la depresión del Ebro y las altas cumbres pirenaicas. Esta sierra, administrativamente repartida entre las provincias de Lérida y Huesca, se ve fragmentada por los ríos Noguera Ribagorzana y Noguera Pallaresa en tres unidades orográficas diferentes: en la parte oriental de este último río se encuentra el Montsec de Rubies, entre ambas corrientes fluviales se levanta el Montsec D’Ares y, por último, hacia occidente del Noguera Ribagorzana, se desarrolla el Montsec de L’Estall o de Aragón, integrado ya en la provincia de Huesca, y donde nos encontramos.

Se trata de una comarca natural de carácter fronterizo, poblacionalmente deprimida y de orografía compleja, que alberga destacados valores paisajísticos y biológicos con una importante diversidad ambiental configurada por profundos barrancos y gargantas, imponentes resaltes de roca verticales, bosques de coníferas y caducifolios, áreas arbustivas, zonas agrícolas y el tramo del Noguera Ribagorzana convertido en el embalse de Canelles. Estos elementos, unidos al rico patrimonio histórico-artístico, cultural y tradicional que atesora la zona, convierten a este sector del Montsec en un escondido rincón poseedor de un alto interés y potencial turístico.

Montfalco, "El monte del halcón".

Actualmente el territorio de Montfalcó depende del municipio de Viacamp-Litera; y antiguamente lo era de FET (Hoy en día despoblado).

El municipio quedó deshabitado en 1960, año en el que sus propietarios vendieron edificaciones y campos a Patrimonio forestal del Estado. De esta forma, en los años 80, con el traspaso de competencias sobre montes a las Comunidades Autónomas, la gestión del Monte 1100 con el núcleo de Montfalcó en su interior, pasó a ser gestionado por el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón.

Contamos con la información de algunos censos que se realizaron a lo largo de su historia:

  • En 1549: 3 vecinos
  • En 1586: 5 casas
  • En 1950: 56 habitantes

Y sabemos que la Fiesta grande del municipio era el 2 de Septiembre.

Montfalcó, en ribagorzano significa “Monte del Halcón”, o peñasco donde anida y vive esta rapaz; nombre, sin duda adecuado para indicar el emplazamiento original de un lugarejo a orillas del Noguera Ribagorzana, por debajo de la sierra de Mongay. Los naturales dicen que el actual emplazamiento de Montfalcó, en la colina, se debe al corrimiento de la población desde los riscos, donde aún sigue en pie la antigua parroquial de Santa Quiteria, últimamente ermita de romerías y devociones esporádicas. Pero de Montfalcó hoy solo queda el nombre y sus casas en ruinas, entre la maleza impenetrable. Se conserva también en buen estado la casa Bayle, como refugio del patrimonio forestal del estado, dueño del pueblo y sus Montes.

El agreste y difícil solar de Montfalcó se debe, como en tantos casos, a la función castrense, quizás desde sus orígenes, pues de esa fortaleza nos hablan relaciones y documentos del siglo XVI. Pero Montfalcó viene de más lejos, como nos dirá la arquitectura de Santa Quiteria. Lo mismo que sus vecinos Fet, Finestras y Caserras, se afianzaría en él la vida cristiana, si no antes, por lo menos al mediar el siglo XI, que es cuando aparece en manos de los condes de Urgel y Barcelona, dueños de esta pequeña comarca al sur de las sierras de Mongay, Tolva y Benabarre, y Vizcondado de Ager con sede a poca distancia, en la orilla opuesta. Las relaciones ribagorzanas lo omiten hasta el censo de 1549, que menciona su castillo, carlanía y señorío, entonces en manos de Jerónimo Berenguer de Bardají de Graus, también seños de Cagigar e Iscles. Contando con solo tres vecinos, un día tuvieron que valerse de los oficiales de Ager para detener al zapatero de Fet, autor de fechorías con otros dos o tres compinches. Los llevaron a Benabarre donde, instruido el proceso judicial uno de ellos fue ajusticiado (1)

Como punto de control sobre los escurridizos estrechos de Montrrebey, Montfalcó tiene una situación privilegiada; y a esta función iría asociada la devoción a Santa Quiteria y San Bonifacio; unida, con frecuencia a estas tierras, a la protección de pasos difíciles y puertos de montaña.

(1) Censo de 1549. Fol 101.

Texto extraido del diccionario geográfico Madoz.

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